Testimonios

"Una tarde me avisaron de que venían por mí. Solo pensaba en salvar mi vida y la de mi familia"


Alí (38 años, República Centroafricana) llevaba ocho años trabajando como inspector comercial cuando su país sufrió un golpe de estado. Además de los combates por todo el territorio, comenzaron las agresiones y los asesinatos por religión, que propició que Alí, de padre musulmán y madre cristiana, se viera expuesto a un peligro real de muerte.
Una tarde, al ser advertido por un vecino de las intenciones de un grupo de combatientes de asaltar su hogar, emprendió la huida junto a su mujer y sus hijos de 5 años y seis meses. En un primer momento, se asentó en su misma ciudad, en casa de un amigo, pero la escalada de la violencia le forzó a poner rumbo a Israel. Un mes más tarde, ante la imposibilidad de solicitar asilo en dicho país, voló a España, donde reside desde entonces.
Asegura que los inicios no fueron fáciles, pero ahora cuenta con un trabajo estable en CEAR que le permite independencia económica. Pero su idea es regresar a la República Centroafricana, el día que sepa que no le espera una amenaza de muerte

"Me gustaría volver a Siria cuando haya paz"


Lina (43 años, Siria) hizo todo lo posible por no dejar su país. Primero se mudó a una zona más céntrica de Damasco, donde resistió hasta el día que las bombas comenzaron a explotar cerca de su casa y del colegio de sus dos hijos. Entonces contactó con unos familiares en España para que le ayudaran a tramitar su visado y el de su familia. A finales de 2014 consiguieron llegar a Madrid. Lina habla de la suerte que tuvieron por no tener que arriesgar sus vidas en el Mediterráneo.
Tras permanecer en un centro de acogida en Getafe, la vida de Lina y la de su familia comienza a estabilizarse: tiene trabajo, habla español, sus hijos van contentos al colegio. Son ellos quienes mejor se han adaptado a esta nueva etapa, aunque también recuerdan con nostalgia su vida antes de la guerra. Ahora, la principal preocupación de Lina son los familiares y amigos que no han podido salir de Siria. Y no deja de soñar con que un día pueda volver a su país en paz.

"No sabía que el viaje sería tan duro. No he tenido ni un minuto de paz, he llorado casi todos los días, me han pegado, me han robado”


 Hakib, de 16 años, con su hermano de 18. Ambos son de Logar, Afganistán. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Jahanzeb denuncia que ha sufrido maltrato por parte de los agentes de policía búlgara. Les quitaron lo poco que llevaban, incluida la comida. Se quedó sin zapatos y cruzó descalzo las montañas que separan Bulgaria de Serbia.
Jahanzeb y Shakib, hermanos de 16 y 18 años, vienen desde Logar, Afganistán. Su viaje dura ya dos meses. Han recorrido Irán, Turquía y Bulgaria en busca de oportunidades.
“Hemos venido a Europa porque queremos tener una vida segura. Si hubiera paz en mi país no hubiera venido”. Sus padres decidieron enviarlos a Alemania debido a la situación que se vive en Afganistán. Él desea estudiar ingeniería y su hermano quiere trabajar. Pero no saben cómo podrán continuar el viaje.

“Aquí podía tener una vida en paz”

Peter Okharedia, 21 años, de Nigeria. Tuvo que abandonar Nigeria cuando estalló la violencia entre diferentes facciones y bajo la amenaza de Boko Haram. © Pablo Tosco / Oxfam Intermón

Peter tiene 21 años y es natural de Nigeria, donde estaba amenazado de muerte. “Yo era feliz en mi país, tenía una familia y me ganaba bien la vida, pero tuve que huir”. No pudo despedirse de su familia. Superó el desierto de Níger, escapó de un secuestro en Libia y se enfrentó por primera vez al mar subido en un frágil bote para llegar a Italia.“Si quieres trabajar aquí tienes que formarte”. Su meta ha sido aprender e instruirse (clases de italiano y cursos para poder acceder a un puesto de trabajo). Tiene amistades italianas, va a la biblioteca, practica deporte… Le han concedido el asilo. “Mi sueño es tener un futuro, un futuro mejor”.


Ahora analicemos...

Cada vida vale lo mismo. No importa la latitud de la que proceda ni tampoco su color de piel. Practicar la solidaridad con la población refugiada es un gesto que volverá más fuerte a la sociedad. ¡Actuemos para ayudarles a tener una vida digna! Un “no” no es la respuesta que se merecen. Solo desean reconstruir sus vidas. ¿Quién no lo querría con todas sus fuerzas? ¡Trabajemos de la mano para darles ese futuro que les ha sido arrebatado! Y tú, ¿de qué lado estás?


Bibliografía.

Oxfam Intermón. (s. f.). 4 testimonios de refugiados y refugiadas. https://blog.oxfamintermon.org/4-testimonios-de-refugiados-y-refugiadas/

CEAR. (s. f.). HISTORIAS DE REFUGIO. Oedcreativo. https://branded.eldiario.es/historias-refugio-cear/

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